jueves, 17 de noviembre de 2016

ROBERT CAPA EN EL MISTERIO DE "MUERTE DE UN MILICIANO"


Endre Ernö Friedmann nació en Budapest el 22 de octubre de 1913. Forzado al exilio con 17 años a causa de sus ideas plíticas de izquierdas, se refugió en Berlín. En 1933 conoció a la alemana Gerda Taro y juntos inventaron al Robert Capa que conocemos (cápa significa tiburón en húngaro y kapa, arado). Podría concluirse que el fotógrafo habría elegido este seudónimo para labrarse un porvenir o comerse la vida a dentelladas…

Cuando Robert Capa llegó a España en agosto de 1936 con su compañera y ya pareja, Gerda Taro, era un fotógrafo independiente dispuesto a cubrir la guerra civil española para la prensa francesa. Ambos comenzaron a fotografiar a guerrilleros, tratando siempre de transmitir un apoyo al derrocamiento del franquismo y un total compromiso con la causa republicana. Jugaban a que el conflicto español no era una simple guerra civil, sino algo más allá, con ramificaciones por toda Europa. Su trabajo sirvió para conocer de primera mano la gloria y las atrocidades de la guerra.

Uno de los temas preferidos de la prensa extranjera durante el primer verano de la guerra civil, fue la aparición de las milicianas armadas. Capa y Taro se trasladaron a Barcelona para asistir a un entrenamiento de estas mujeres en fusil y pistola.
Resultado de imagen de foto gerd taro
    Miliciana en las cercanías de Barcelona.
             Fotografía de Gerda Taro. Fuente: "Robert Capa, Las huellas de una leyenda"

Las fotografías de Capa de este periodo movilizaron al lector francés, que encontraba en esas imágenes de la guerra civil española un componente mayor de información, acción y emoción. Durante 1936 y 1938 se forjó una reputación internacional y el semanal inglés Picture Post le calificaría como “el fotógrafo más grande de guerra del mundo”.


Gracias a Jaume Miravitlles, comisario de propaganda de la Generalitat de Cataluña, Gerda Taro y Robert Capa pudieron desplazarse por las carreteras del país e ir capturando imágenes de milicianos en Aragón. Sin embargo, este frente está muy estático y deciden ir a Andalucía. En Espejo, un pueblo cercano a Córdoba, Capa encontrará el instante que le hará uno de los fotoperiodistas más importantes de la historia.
Muerte de un miliciano en Espejo en 1936.
Fotografía de Robert Capa. Fuente: "Robert Capa, Las huellas de una leyenda"



Según Cynthia Young, responsable de su archivo fotográfico en Nueva York, sin la fotografía de “Muerte de un miliciano”, su carrera no habría sido lo mismo. A pesar de los numerosos descubrimientos estos últimos años de fotos y negativos de Capa, el negativo de esta fotografía, que ha hecho correr tanta tinta, sigue en paradero desconocido.


El misterio no acaba ahí, sino que muchos se cuestionan hasta la certeza de que esta fotografía fuera tomada en el momento exacto en el que un miliciano es abatido. Manifiestamente y según el archivo de imágenes del mismo día, hasta el momento no había señales del enemigo: los milicianos posan para los reporteros hasta el momento del supuesto drama. Además, Robert Capa fotografió a otro miliciano ese mismo día y cayendo muerto en el mismo sitio que el de la famosa foto.


De hecho, esta fotografía fue poco publicada durante la Guerra Civil y nunca en España a pesar de que la utilización de fotos de víctimas civiles era constante en la propaganda republicana. Sin embargo, e independientemente de la realidad que la imagen escondiera, los servicios de censura en época de guerra evitaban a toda costa mostrar soldados de su bando muertos: un miliciano abatido no habría sido muy alentadora.


Capa comentó personalmente su foto en un artículo de New York World-Telegram en 1937: “No hace falta ningún trucaje para hacer fotos en España. Solo hay que dejar la cámara. Las fotos están allí y basta cogerlas. La verdad es la mejor imagen, la mejor propaganda”.


En 1976, Jaume Miravitlles escribió a propósito del Miliciano caído: “Se ha hablado de un montaje. No es verdad. La reveló en los laboratorios del comisario de propaganda de la Generalitat de Cataluña y vino a enseñármela. Me quedé literalmente fascinado y sorprendido por una escena hasta entonces inédita en la historia de la fotografía”.


El marco de la fotografía era desconocido hasta que un historiador español, Mario Brotons, apuntó que la imagen fue tomada en Cerro Muriano y que el miliciano caído era Federico Borrell García. Investigaciones posteriores han desmentido esta afirmación que toda la prensa acogió en 1996. El lugar en el que Capa sacó su cámara aquel día fue Espejo. Posteriormente, tres investigadores precisarán el lugar exacto de la toma.
Problema: no hubo ningún combate en aquella fecha ni en aquel lugar.

“If your photographs aren't good enough, you're not close enough.” Robert Capa.





BIBLIOGRAFÍA

·Círculo de Bellas Artes de Madrid. (2016). Capa en color. Recuperado en noviembre de 2016, web: http://www.circulobellasartes.com/exposiciones/capa-en-color


· Lebrun, B. & Lefebvre, M. (2011). Robert Capa. Las huellas de una leyenda. Malasia: Lunwerg


·Magnum Photos. (2000). Robert Capa. Recuperado en noviembre de 2016, web: https://pro.magnumphotos.com/C.aspxVP3=CMS3&VF=MAGO31_9_VForm&ERID=24KL535353


·Torres, L. (2014). Robert Capa, de la Guerra Civil a la guerra en color. RTVE. Recuperado en noviembre de 2016, web: http://www.rtve.es/noticias/20140326/robert-capa-se-hizo-nombre-reputacion-como-fotografo-guerra-civil-espanola/898501.shtml
·Young, C. (2015). En el paso de Robert Capa. Reporteros Sin Fronteras, 50, 51.

LUGARES DE INTERÉS
·Exposición en el Círculo de Bellas Artes de Madrid: Capa en color. Abierta hasta el 15 de enero de 2017. Precio: 4 euros.












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